Autobiografía

JOSÉ ANTONIO CORO

AUTOBIOGRAFÍA

“¡Se puede volar!”
  "Pepito", el Pícaro Pilluelo
Fue un cuatro de julio –un día jueves para ser más exacto-, cuando mi madre le gritó a mi padre que fuera en busca de la Comadrona.  Alejandrina era la única partera de Consolación del Sur, un municipio localizado en la llanura Sur, en la parte Centro-Oriental de la provincia de Pinar del Río, en mi querida Cuba. De allí fueron mis padres y allí nací. Aquella tarde cuando mi padre llegó a casa de Alejandrina le dijeron que se encontraba en no sé que barrio recibiendo otro niño que venía al mundo, así que a mi madre no le quedó más remedio que aguantarse y yo resignarme a esperar. Me llamaron: José Antonio Coro Chineo, “Pepito” para mis allegados.

Familia
Coro-Chineo
Y como diría Chirino:  ¡Soy guajiro!  ¡Y a mucha honra! –como digo yo-. Me crié oliendo los frescos pinares, rodeado de milenarios montes, acaudalados ríos, lagunas, plantíos de tabaco –el mejor del mundo en tierras de Vueltabajo-, la caña de azúcar, el olor del café y el sonido del Sinsonte. Allí crecí, escuchando a los campesinos repuntar sus guitarras para improvisar poéticas décimas, el texto por excelencia del punto cubano.

Primera chispa artística.
Banda de la escuela
En Consolación cursé mis primeros estudios, desde la escuela de Comercio,  el bachillerato y la escuela Normal (Porque también quería ser maestro) hasta que después me dije: Voy a meterme a contador que da más dinero cuando termine la carrera entonces decidí estudiar contabilidad, pero que no pude concluir debido a que mis padres decidieron mudarse a La Habana en los años sesentas.


"Todo un contador público"
En la capital, finalmente, me gradué como todo un contador público en la histórica Universidad de La Habana. Lo que nadie sospechó entonces, ni siquiera yo –lo confieso-, es que la contaduría no sería mi fuerte y que el destino me tendría reservado un giro muy diferente; pero antes de ese giro inesperado ejercí cargos como empleado en el Instituto del Libro, después ocupé un puesto en una empresa de servicios del cuerpo diplomático, estuve en equipos universitarios de estudios económicos y luego fui auditor del Banco Nacional de Cuba. Hasta que un buen día, cansado de llenar columnas interminables de EL DEBE Y EL HABER –usando la elegante letra PALMER-, arrojé el lápiz sobre el escritorio, me recliné sobre la silla, tomé una profunda bocanada de humo de mi cigarrillo y luego de exhalarlo en forma de un suspiro, me dije: Pepito… ¡¿Qué carajo haces aquí?!. Debo precisar que siempre me gustó ser artista. Desde chiquito me colaba en los circos para bailar con la mulata y con el gallego, personajes del vernáculo cubano…, siempre me gustó el artistaje, como se dice en el buen argot popular cubano. Pero como éramos una familia pobre: mi padre guagüero y mi madre ama de casa, debía estudiar una carrera que diera dinero raudo y veloz.

Casa donde nací.
La Guagua es de mi papá
En el año 1963 comencé a tantearme como actor en las filas de un grupo de aficionados de la escuela profesional de comercio que quedaba junto al banco donde laboraba; grupo de aficionados que entonces dirigía el maestro Hilario Ortega. Recuerdo que me dije: Caramba, vamos a meterle mano y vamos a tratar de ser artista ¿no? Durante tres años estuve bajo la tutoría de Hilario Ortega, alternando mis labores como contador. El teatro de aficionados fue un preámbulo significativo que condujo mi carrera como actor. Ya en 1966 inicié labores en la salita de Comedias IDAL, bajo la dirección de Idalberto Delgado, una de las grandes figuras del humorismo cubano.

Teatro de aficionados
"El Oso"
Un año más tarde (1967) el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) abrió una convocatoria para actores, por lo que aprovechando ese buen momento, con la seguridad y la experiencia que había alcanzado durante mis años en el grupo de aficionados y en la sala de comedias IDAL, decidí presentarme a la convocatoria sin pensarlo dos veces, hasta que en definitiva fui aceptado poco después. Fue el punto de partida a una nueva etapa en mi vida, donde mis sueños comenzaron a materializarse. Finalmente comenzaba a concretarse una gran carrera de la cual he sido EL PROTAGONISTA y sin temor a equivocarme ha sido una amplia, rica, fructífera y divertida trayectoria profesional que principió en Cuba y ya después continuó en México…, pero esa es otra historia.

"El pueblo y sus leyes"
Televisión cubana
Como muchos comencé a interpretar pequeños papeles en dramatizados televisivos. Por supuesto que entonces aún no era ese << gran actor >> en el que quería convertirme y que gracias a mi dedicación y estudio, fui puliendo cada día con empeño y templanza hasta lograr -años más tarde-, distinguirme como un actor–en el más amplio sentido de la palabra-,  que dimensiona y profundiza en los personajes que interpreta  –según la columna de un periódico de la época-.

Espacio: Grandes Novelas
"Ilusiones Perdidas"
En los setentas decidí volver a La Universidad; pero en esa ocasión para estudiar una materia afín con la actuación y allí se me otorgó la licenciatura en Literatura Hispanoamericana. Además de continuar perfeccionándome a través de cursos y talleres impartidos por primeras figuras del teatro: Antonio Vásquez Gallo, Roberto Garriga, Armando Soler (Cholito), Vicente Revuelta, Verónica Lynn, Carmen Solar y Raúl Selis. A este último lo recuerdo con especial cariño, ya que fue un gran compañero; pero sobre todo un gran consejero en los programas de radio en los que coincidíamos. De Raúl Selis aprendí mucho en Radio Progreso; pero de Antonio Vásquez Gallo, mi maestro y director preferido –tengo que decirlo así, porque es la verdad-, aprendí a pronunciar el español de la madre patria: España. O como se dice popularmente: hablar con la “C” y la “Z”, en puro acento castellano. Vásquez Gallo me dirigió en infinidad de obras del siglo de oro de la literatura española.

Sala IDAL
"Luna de miel radioactiva"
El actor, como el cantante, necesita de un buen uso de su respiración, de un correcto apoyo del diafragma, de un equilibrio para un buen funcionamiento de sus cuerdas vocales y de la colocación de su voz en los diferentes resonadores y por esa razón decidí estudiar técnicas de Canto como una alternativa importantísima para mi profesión; además que lo utilizaría posteriormente. Cursé también estudios de Voz y Dicción, y Expresión Corporal. De esta última aprendí que todo artista que sube a un escenario tiene como única herramienta su propio cuerpo y que el conocimiento de este –en la mayoría de sus aspectos-, repercute en una mayor expresividad escénica. Comprendí que un actor es más completo mientras más desarrolla las técnicas propias de su disciplina y de ahí que, hay imágenes en la música, hay música al actuar y hay acción al danzar.

Marianita Morejón y José A. Coro
 Zarzuela: "Los Claveles"
Y por si eso fuera poco, en la década del setenta incursioné en otro medio, además de la televisión y el teatro; un medio donde la magia y la imaginación son sus dos palabras más exactas para definirla mejor: LA RADIO. Y tomé Radio Progreso: La Onda de la Alegría como un nuevo contexto laboral que turnaba con los otros dos. Nunca fue suficiente, yo quería más. Amé la radiodifusión. ¡Cómo no recordar aquella etapa tan prodigiosa de la creatividad artística!: dramatizados, radio novelas, seriados, programas humorísticos, infantiles, y de la más diversa variedad.

 "De cara a los huracanes"
en el espacio "Aventuras"
Tanto en radio como en televisión me fui destacando en los espacios infantiles sobre todo; más en televisión, donde la imagen permanece en la memoria del televidente y poco a poco iba surgiendo como figura importante en los programas de corte infantil: Caritas, Aventuras, A Jugar, Variedades Infantiles, Toqui, entre otros. Entregando en cada uno alegrías, enseñanzas y entretenimiento a grandes y chicos; programas que disfrutaban hasta la saciedad. Incluso, después empecé a recibir con agrado de parte de los pequeñines, un nuevo y cariñoso apelativo:  Corito.


Corito su muñeco "Pepe"
Uno de los tantos programas infantiles que recuerdo con mucho agrado fue: Amigo y sus amiguitos, donde caracterizaba personajes de cuentos y entonaba canciones para niños, dirigido musical y magistralmente por Enriqueta Almanza, quien sobresalió por su labor de pianista acompañante y destacó como compositora de canciones infantiles para obras de teatro y ballet. Enriqueta sufría y << sudaba tinta >> conmigo cada vez que nos tocaba grabar las canciones que saldrían en el siguiente programa. ¿Qué por qué sufría y sudaba tinta conmigo? Porque yo era –y lo digo irónicamente- un consumado cuadrado musical; ya que nunca entraba a tiempo en el pentagrama. Sin embargo, una vez –después de una larga y agotadora sesión de grabación-, Enriqueta se quedó a escuchar una de las canciones y al final me dijo con una amplia y angelical sonrisa, muy característico de ella: Corito, contigo se pasa mucho trabajo para que entres a tiempo; pero… -E hizo una pequeña pausa dramática para continuar con énfasis- ¡Qué lindas te quedan las canciones!

52 canciones grabadas
Viejo Jotavich
Todos los que fueron niños en la Cuba de los años setenta conocieron a Tía Tata, cuenta cuentos. Ellos deben recordar muy bien aquel personaje que aparecía en la televisión todos los jueves para contarnos cuentos extraordinarios y divertidísimos, amenizados por el grupo <<Los Yoyo>>. No se imaginan cuánto deleite experimentaba interpretando a tantos y tantos personajes cada tarde de jueves. Trabajé junto a primeras actrices, como: Carmen Pujols, Marta Falcón, Carmen Solar y Magali Alou y de ellas aprendí la manera cómo colocar la voz para darle vida a títeres, personajes, animales y cosas. Precisamente en ese mismo programa, pero años más tarde, surgió un nuevo personaje en Las Aventuras del Viejo Jotavich a quien regalé mi voz durante todos aquellos episodios: ¡Me arranco un pelo de la barba…! ¿Se acuerdan? Era la frase con la que el pícaro y travieso anciano desaparecía –por arte de magia- cuanto se le antojaba. Jotavich tuvo mucha influencia en los niños y jóvenes cubanos; muchos aún hoy me recuerdan por ese personaje sobre todo, pero también por tantos otros que interpreté en la radio y televisión cubana, incluso en otras plazas.

Entre mis colegas era conocido como un actor con una sorprendente memoria fotográfica y muy buena retentiva para aprenderme con rapidez cualquier libreto y por esa razón un día fui llamado a sustituir de emergencia a un compañero que había enfermado de improviso. El programa se llamaba Qué dice aquí y en él se televisaban en vivo fragmentos de obras del teatro universal y en esa ocasión: El Convidado de Piedra de Tirso de Molina, un texto con dominio del arte de la lengua y el verso, así como de su gran estructura dramática y del dinamismo escénico. Todo él,  actuado con acento español –el de la madre patria-.

"El Convidado de Piedra"
Televisión cubana
Se escuchó en el estudio: Silencio, vamos al aire… ¡Acción! Comenzó la emisión. Ya avanzada la transmisión comencé a decir aquellos versos de Molina; pero en mitad de una de las estrofas ocurrió la catástrofe: mi mente se quedó en blanco..., o lo que es lo mismo: Se me fue la letra, pal carajo, por supuesto que no dejé de hacer mímicas con la boca, aunque no se me escuchaba nada. Fingí un fallo técnico de audio. Me imagino lo locos que se volvieron en aquella cabina de transmisión tocando botones a diestra y siniestra intentando arreglar aquella supuesta falla. Sin embargo yo continué haciendo mímicas e interpretando aquel personaje como si conmigo no fuera, como si el del problema no fuera yo. No había espacio para la improvisación -de ninguna manera-, o de lo contrario ¿a dónde irían a parar aquellas composiciones de Molina? ¡Ni hablar! Mímicas van, mímicas vienen; hasta que al fin –como por arte de magia- me volvieron aquellos cabrones versos a la memoria y pude continuar hasta el final. En todo momento yo me hice el desentendido, por supuesto, haciendo creer que todo había sido un error del audio en la cabina de transmisión.

"Sector 40"
TV Cuba
Al finalizar aquel programa, mis colegas se acercaron a mí tratando de encontrar una explicación de lo que había pasado: No me digan nada, coño –dije mientras dejaba escapar una carcajada que reprimí inmediatamente, reaccionando y poniendo cara de serio- ¡Esta televisión es una mierda! En medio de mis versos, cuando más inspirado estaba y se me va el audio… ¡Y que me pase a mí, coño!  <<Apaga la vela y vámonos>> –me dije. Y seguí mi camino por aquel pasillo dejándolos sin tiempo para decir algo. Nada, gajes del oficio.

A mis 52 años decidí salir de Cuba. ¿¡Pero salir de Cuba a mis 52 años?! ¡Estaba loco! ¿¡Empezar de cero!? No cabía duda alguna: ESTABA LOCO. Sin embargo, me cargué de valor y en 1992 se me presentó una valiosísima oportunidad que no rechacé y al instante me aferré a ella con fuerza. Me llené de agallas, audacia, bravura y un total atrevimiento para afrontar un paso como ese. Hoy no me arrepiento…, es más no me arrepiento de nada en mi vida. He vivido a plenitud y con gran intensidad.

Llegué al Distrito Federal en ese año. Nunca como la tierra de uno, eso está claro. Sin embargo, en México logré trabajar en varias telenovelas de Televisa, Azteca y Argos TV.

"rompimos a reír"
A México se fueron algunos muñecos, Jotavich el primero. Un día me dijo que ahora sabía por qué sus poderes dejaron de funcionar en Cuba. ¿Por qué? –Le pregunté- El picadillo de soya inhibía mis facultades mágicas –me dijo muy seguro-, nos quedamos mirando un rato y de pronto rompimos a reír a carcajadas y él a repetir: ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Ñiam, Ñiam!. Nos presentamos en algunas plazas mexicanas haciendo cuentos y entonando canciones para niños junto a otros muñecos también. Siempre tuvimos mucha aceptación entre los peques y la verdad, éramos muy bien recibidos cada vez. Saben, el Viejo Jotavich y yo somos muy buenos compañeros.

"Como ser una buena madre judia"
Teatro en México
A todo esto le siguieron: radio novelas, audio libros, varias obras de teatro que se mantuvieron sobre las tablas durante algunos meses. Aunque mi mayor fuente de ingresos fueron los comerciales. A Cuba llegó la voz de que a José Antonio Coro le decían El Rey de los Comerciales. La verdad, no sé si el Rey, pero lo cierto es que en mis quince años en México llegué a filmar 112 comerciales. Eso sí, me convertí en El abuelito de los comerciales.
                                                                                                                                                       
"El Cura del Agua Santa María"
Fui, durante muchos años El cura del agua Santa María. Tanto así que todo el mundo se tragó el cuento de que en realidad era un sacerdote de sotana negra y cuellecillo blanco. Al respecto tengo una anécdota: Un día iba atravesando la ciudad en el Metro rumbo a casa y en aquel vagón atestado de gente por la hora pico (nunca aprendí a manejar, por eso viajaba en Metro) había una señora a unos pocos metros que no me quitaba los ojos de encima. Cada vez que podía se arrimaba más y más a mí y en cada estación avanzaba unos pasos, hasta el momento en que –al parecer-, intuyó que me bajaría en la siguiente estación, se me acercó y muy bajito -jalándome un poco la camisa, obligándome a inclinarme hacia ella-, me preguntó: Padrecito, ¿de qué Parroquia es usted?

Miniserie. Argos Tv
"La virgen de Guadalupe"
En otra ocasión me preguntaron: Padrecito, ¿qué puedo hacer con mis pecados? Me volteé, sonreí y le dije: ¡Ora!; e inmediatamente me respondió:  “Las tres y cuarto, padrecito, pero ¿qué puedo hacer con mis pecados?”... Mentiras, esto último fue un chascarrillo al margen. Fue un chistecito que me encontré por ahí y que quise incluir a propósito. Ya en serio. El cura del agua Santa María me abrió algunas puertas celestiales, gracias a él se me fue encomendado interpretar varios padrecitos en el cine y la televisión. Pero por supuesto que todos fueron diferentes. Siempre conseguí diferenciarlos. En uno -junto a Diego Luna-, fui un pícaro-pilluelo y en otro -muy simpático-, un curita con ciertos rasgos afeminados, pero que además le gustaba  chuparle el rabo a la jutía (emborracharse). Es que hay de curas a curas ¿o no?

¡Al fin..., aprendí a manejar!
En 2007 decidí trasladarme a Estados Unidos, para residir en la ciudad de Miami. ¡Aquí estoy! Un poco más cerca de casa, digo yo. He arribado a mis 70 años. ¡Coñó..., cuarenta y tantos años de quehacer artístico! 


¡Al fin..., aprendí a manejar! Tengo un carrito que me regalaron; pero que me da UNA LATAAA…, pero no importa, a caballo regalado, no se le mira el colmillo.

Mi carrera aún no ha terminado, sigo en la búsqueda y en plena superación todavía. Por lo tanto sigo estudiando, porque me he dado cuenta a través de los años que de actuación no se ha dicho la última palabra y actualmente sigo aprendiendo. Y con la intención de trasmitir estos conocimientos a la nueva generación: impartiendo clases.

Por ahí se dijo un día de José Antonio Coro:

… Es un actor cuya amplia carrera abarca teatro, radio y televisión. La comedia, el drama, el género de aventuras, las telenovelas, el costumbrismo, la programación infantil en la que sentó cátedra para beneplácito de más de una generación, con sus canciones y sus mágicos personajes.

Gracias, muchas gracias. Aunque siempre he dado todo, aún sigo a manos llenas. Tengo mucho que ofrecer todavía. No obstante, me siento satisfecho y feliz de haber llegado a lo que hoy es José Antonio Coro. Y puedo decir seguro: ¡Se puede volar! Parafraseando al Viejo Jotavich cuando alguna vez dijo:

… Si crees en la gente, si amas la vida, si le pintas alas a tu fantasía, se puede volar… ¡Se puede volar!





José Antonio coro











José Antonio Coro
joaco_1940@hotmail.com
(786) 274 0699

MIAMI - FLORIDA - USA



MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

6 comentarios:

  1. Me ha encantado leer su trayectoria artística,y estoy seguro de que a lo largo de su dilatada carrera, trabajaria con mi padre el actor Roberto Lazo, murio encima del escenario de Radio progreso en el año 89. Si tiene algún recuerdo de él, me gustaria contactar con usted.
    email roberto.carrazana@gmail.com
    reciba un abrazo cordial

    ResponderEliminar
  2. Estimado José Antonio! Crecimos con su arte y su voz. En las aventuras y programas televisivos. Siempre me llamó la atención su profesionalidad y entrega. Usted es sin dudas uno de los grandes actores Cubanos de todos los tiempos. Su doblaje en Voltus V es inmejorable. Dios me lo vendiga!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Muy grato poder leer sobre su fabulosa y multifacética carrera. Sus doblajes son imborrables y es una de las pocas voces con más matices e inflecciones en la actuación, es imposible describir el efecto mágico de su transformación escénica y de su espectacular voz unido a su impecable dicción. Una figura inigualable entre tantos grandes entregados al público infantil que siempre debe ser recordado. Mucha salud y éxitos para tan imprescindible actor.

    ResponderEliminar
  4. Eres un ser humano único en toda la extensión de la palabra siempre al pie del cañón no importa los años que han pasado para mi siempre serás mi musa, mi niñez y mi esperanza!!!!!!!
    Daymi

    ResponderEliminar
  5. Mi mas sentido pesameque dios lo tenga en la gloria

    ResponderEliminar